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Autor:  savio [ Jue Feb 03, 2011 10:09 pm ]
Asunto:  articulos sobre montañismo,alpinismo

Simone Moro tumba un mito del himalayismo
El italiano conquista el G II, sin cuerda fija y a 46 bajo cero, y es el primer alpinista en subir en invierno un ochomil del Karakorum

ÓSCAR GOGORZA - Bilbao - 03/02/2011


"Tenemos una gran oportunidad para dejar claro al gran público en qué consiste el alpinismo auténtico", señalaba el himalayista italiano Simone Moro, de 43 años, hace apenas una semana, soportando 25 grados bajo cero al pie del Gasherbrum II (8.035 metros, Karakorum, Pakistán). De momento, y para que el mensaje cale hondo entre los profanos, Moro y sus dos acompañantes, el kazajo Denis Urubko y el estadounidense Corey Richards, han hecho historia: nunca antes se había podido conquistar una montaña de ocho mil metros en pleno invierno en el Karakorum, donde las temperaturas son más extremas que en el Nepal. Los 14 ochomiles del planeta se reparten entre Nepal (9) y Pakistán (5), pero K2, Broad Peak, Nanga Parbat, Gasherbrum I y II habían repelido todos los intentos de cima invernales. La causa: "El viento que te destroza en combinación con el frío existente, que hace que padezcas sensaciones térmicas próximas a los 60 grados bajo cero", expone Moro, un alpinista que escogió el camino más difícil para no traicionarse ni engañar al público.

Su filosofía es tan honesta como sencilla: "No quiero vender como una gesta lo que no lo es". La cordillera del Karakorum, situada un poco más al norte que Nepal, sufre temperaturas sensiblemente inferiores y vientos mucho más violentos, lo que explica que todos los intentos se hubiesen estrellado hasta la fecha. El propio Moro pasó dos inviernos seguidos en el Broad Peak, dos meses cada vez, sin apenas opciones de cumbre, y en su mejor intento renunció a 7.800 metros: "Tenía la cima a mano, pero se me hubiera hecho de noche en el descenso y habría muerto", resumió entonces. Moro podía haberse hecho rico y más famoso aún en Italia si se hubiera dedicado a coleccionar ochomiles en primavera o verano. Pero no le interesaba ni lo uno ni lo otro. En cambio, deseaba con todas sus fuerzas hacer historia, ir donde nadie había ido, experimentar lo que a estas alturas parecía absurdo, por imposible. El tiempo le ha dado la razón.

Anoche, un día y medio después de hollar la cima del Gasherbrum II, el trío de escaladores todavía no había alcanzado el campo base. Al frío casi inhumano (dos días antes de partir hacia la cima soportaron 46 grados bajo cero a 6.500 metros) hay que añadir el estilo escogido para escalar esta montaña: ni un metro de cuerda fija, ni un solo porteador de altura, máxima ligereza y velocidad para escapar de unas condiciones de una dureza extrema. "Son unas condiciones que te devoran, te dejan sin fuerzas, te adormecen y te matan. Es preciso volar en la montaña, no dejarse atrapar", cuenta Moro.

En verano, en cambio, la montaña está cosida por cuerdas fijas, plagada de tiendas de campaña y asaltada por porteadores y alpinistas. Fieles a su estrategia, los tres montañeros decidieron dejar ayer la tienda a 6.900 metros y salir a las tres de la madrugada al amparo de unas condiciones de escaso viento. En apenas ocho horas y media se plantaron en la cima, justo a tiempo de comprobar cómo las condiciones variaban y el viento traía nubes, ventisca y problemas. Durante su ascensión, soportaron temperaturas de 40 grados bajo cero y sensaciones térmicas propiciadas por el viento aún más elevadas. A través de la radio, Simone asegura que ninguno ha sufrido congelaciones. Parece un milagro. Ahora, los tres buscan abrirse camino en la zona intermedia de la montaña, trufada de grietas que deben esquivar ante la escasa visibilidad.

La relación del alpinismo con las aventuras invernales en el Himalaya fue exclusivamente un asunto polaco: entre 1980 y 1988 se ascendieron todos los ochomiles de Nepal salvo el Shisha Pangma y el Makalu. Polacos fueron todos sus conquistadores, con el gran Krysztof Wielicki a la cabeza, quien se adjudicó Everest, Lothse y Kangchenjunga. Solo los hombres de acero del este, solo los polacos parecían lo suficientemente locos como para someterse a tamaña tortura, así que cuando estos se retiraron el himalyismo invernal cayó en el olvido al tiempo que explotaba la actividad primaveral o estival que transita las rutas normales con medios artificiales. Inspirado e impresionado por los polacos, Moro decidió orientar su carrera hacia las invernales y en compañía de un polaco conquistó el Shisha Pangma en 2005. Cuatro años después se adjudicó junto a Denis Urubko el Makalu, también en invierno, y esto le convenció para no desistir en su empresa más querida: ser el primero en pisar un ochomil del Karakorum cuando nadie quiere estar ahí en esas fechas.

http://www.elpais.com/articulo/deportes ... dep_10/Tes

Autor:  savio [ Lun Feb 07, 2011 7:59 pm ]
Asunto:  Re: articulos sobre montañismo,alpinismo

SEGUNDA PARTE


"La montaña nos permitió sobrevivir"
Simone Moro y su equipo sufrieron un alud y vientos de 100 km en el G II - El italiano, primero en subir un ochomil del Karakorum en invierno, recogió pese a todo basura de la cima


Hay alpinistas fieles a una religión particular, creyentes de un poder etéreo: si respetas, amas y tratas bien a la montaña, esta te recompensa. Es la fe en el quid pro quo (dar algo a cambio de algo). Simone Moro tuvo tiempo, tras pisar el pasado jueves la cima del Gasherbrum II (8.035 metros), y convertirse en el primer alpinista en subir en invierno un ochomil del Karakorum, de llenar su mochila con basura encontrada en la montaña, un gesto de respeto, su ofrenda particular, un detalle de gratitud de aspecto nimio de no ser porque en ese momento el italiano, el kazajo Denis Urubko y el estadounidense Corey Richards luchaban para seguir con vida azotados por rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora. Pero hay convicciones que uno no puede evitar alimentar. El trío acababa de hacer historia al conquistar por vez primera un ochomil de Pakistán en pleno invierno al amparo de una ventana de 36 horas de buen tiempo, ventana que se cerró de golpe a las 11.40, justo al pisar la cima con una sensación térmica de 60 grados bajo cero.

"Allí arriba no solo sentí una alegría egoísta, supe que el alpinismo había conquistado otro peldaño, algo que debe alegrar a toda la comunidad montañera", reconoce Moro, empeñado desde hace casi una década en la tarea. "Pero a partir de ese momento, los tres fuimos conscientes de que estábamos tratando de escapar de la muerte", afirma Moro. Su voz al otro lado del teléfono satélite suena tan dicharachera como siempre, sin rastro alguno de la angustia vivida a lo largo de los seis días invertidos en la gesta. "Creo", explica Simone sin sorna, "que la montaña apreció el hecho de que bajase una gran bolsa de basura y nos permitió sobrevivir". Su compañero Corey Richards, en cambio, todavía no se ha sacudido el pavor: "Fue al atravesar el plateau bajo la pirámide somital cuando el tiempo empeoró de veras. Ahí experimentamos realmente lo que es el invierno en el Karakorum. La situación se volvió casi inmanejable. Era uno de esos días en los que todo va saliendo bien aunque sabes que caminas sobre un filo que amenaza con convertir la situación en algo dramático".

Y eso fue lo que casi sucedió, según Moro: "Ocurrió lo que puede ocurrir en invierno en plena tormenta, cuando estás cansado y no haces las cosas normales. No es que asumiésemos muchos riesgos, es solo que las condiciones eran terribles. Para cruzar la zona peligrosa bajo el G 5 normalmente se invierten 15 o 20 minutos, pero con nieve tan profunda y teniendo que abrir huella tardamos muchísimo más. La rotura de un serac (masa de hielo) arrastró parte de la nieve acumulada por el viento en las laderas del G 5 y se nos vino todo encima. Cuando pasó el alud, comprobé que estaba casi fuera, pero había perdido los guantes. Enseguida me desencordé y vi el buzo de pluma amarillo de Corey. Lo desenterré con mis manos desnudas, cavando, e hice lo mismo con Denis, cuya cara también estaba a la vista. Veinte minutos después, y con una visibilidad de apenas un metro, Corey cayó en una grieta y lo sacamos gracias a los jumars. Fue un día terrible, los banderines de color que marcan el camino nos salvaron la vida, abrimos huella en equipo, trabajando todos a una. Nos costó ocho horas recorrer el camino entre el Campo 1 y el Base, algo que normalmente cuesta tres horas. Después de seis días en la montaña casi no teníamos energías, pero sabíamos que hasta que no llegas al Base no has ganado la partida. Ahora puedo decir que ha sido maravilloso, pero también muy, muy extremo y no dejo de acordarme de la bolsa de basura".

Para Corey Richards, no se trató de un descenso sino de una huída a cámara lenta, impedida por el frío extremo y las cantidades ingentes de nieve que se acumularon en apenas unas horas: "Debemos dar las gracias por seguir con vida... algo ha cambiado para siempre en mi manera de ver estas montañas", asegura el norteamericano. "Fue el día más jodido que he pasado en una montaña y creo que a partir de ahora voy a celebrar también el día 4 de febrero como el día de mi otro cumpleaños".

Es la segunda vez que Moro escapa de un alud en el Himalaya. En 1997, intentando escalar en invierno el Annapurna 1 (8.078m) en compañía de Anatoly Boukreev y de Dimitri Sobolev, una avalancha los arrastró. Simone emergió vivo 500 metros de desnivel por debajo del punto de impacto. Nunca se encontraron los cuerpos de Sobolev, ni de Boukreev, alpinista de leyenda e injusto antihéroe del bestseller de Jon Krakauer Mal de altura. Moro, semidesnudo y con graves lesiones en sus manos, quemadas al agarrarse a la cuerda que unía a los tres, estuvo vagando por el glaciar durante horas hasta que alcanzó el campo base en el que solo había una senderista que habían conocido en la marcha de aproximación, invitada por unos días, y que acabó salvando su vida. Todavía hoy no se explica cómo sobrevivió. "Creo que hemos abierto una puerta y tengo la esperanza de que en muy pocos años se conquisten en invierno los cuatro ochomiles pakistaníes que faltan", confía Simone. El italiano piensa ya en el K2, el próximo invierno.

http://www.elpais.com/articulo/deportes ... udep_8/Tes

http://www.elpais.com/videos/deportes/g ... ep_4/Ves/#

http://www.elpais.com/videos/deportes/U ... dep_5/Ves/

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